Dama de la Navidad

Pintura: Goyo Domínguez



 
 
 LA DAMA DE LA NAVIDAD


Se levanta con hambre de nube recién nacida,
acaricia el lomo suave de la mañana,
atraviesa el sueño de las catedrales
y lo guarda en su ala esperanzada.

Salta a la comba del arco iris
con los niños huérfanos.
Le sigue un perro cojo,
enciende los párpados heridos
con luz robada al infinito.

Todos buscan en su saco de palabras
regalos del destino.
Ella los dirige
a la redondez pura del horizonte
y extiende sus palmas en la brisa...

A las doce en punto de la noche
sus ojos son palomas
posadas en las chimeneas;
hiriendo de belleza
el sueño de los durmientes.


*
 
 
 
Con cariño, para mis amigos y compañeros del blog, unidos por la maravillosa literatura. 
 
Que la luz de Dios beba de vuestra mágica luz.  
 
Feliz Navidad y 2021
 
 
*
 

 
 
 
 
Más encuentros navideños en la propuesta juevera de Vivian:
 
  
Ilustración: Ed Org

                            Tarjetas Regalo de Neogémenis. ¡Gracias!


Mis disculpas a aquellos que me leyeron y encontraron cerrados los comentarios :( Me lié con lo de la moderación. <Ya está arreglado <



Un roce de manos (Estampa de amor)


Dibujo:




1

 

 Él tenía los ojos verdes y una risa ingenua como una fuente nacida de la roca.
 Ella miraba con ojos tímidos, pero portaba una risa de seta silvestre oculta en el bosque de su imaginación.
Cuando lo espiaba desde la última fila de la clase, él notaba en su nuca el susurro  de un chopo moviendo sus hojas.

  La maestra la sacó a la pizarra. Ella tartamudeó y sintió la garra de la vergüenza en sus hombros. Pero él la estaba mirando... más allá de su cuerpo tembloroso.   Ella pudo notarlo..., y, como una rosa feliz bajo la lluvia, le entregó calladamente la seta de su bosque.

  Al salir de clase se buscaron: dos olas cruzándose en la inmensidad del mar.
 

 Ojos verdes, ojos tímidos; un roce sutil de manos... y alrededor de ellos el aire toma formas de pájaros azules, mientras un dulce olor a vainilla comienza a hacer nido en sus memorias.

 

2

 

 Ella prepara el café. Ojos calmos, de arrugas tostadas. Manos de hierba. 

 Él lo coge de sus dedos con los suyos, temblor de agua vieja. Manos de mar.

 Se tocan, se rozan en tibia confianza... Y aflora entre los dos esa amoroso olor a vainilla, y una liviana luna comienza a elevarse por el techo del salón. Y crecen setas por los sillones, salen fuentes de los espejos, se agitan chopos en la lámpara, se escapan las rosas de la tapicería, trinan las ollas...

 Y sólo ellos saben por qué, después de cincuenta años, despega el amor ilusionado al menor roce de sus manos.



***






Juegos (poema)

                                                                                                                                           Volarela
 

 

 

JUEGOS

 

Sin juegos no hay inocencia. 

Sin inocencia no hay amor.

Nosotros éramos el juego

de las puras olas.

Nuestros cuerpecillos desnudos se vestían de espuma

y a cada exhalación de mar

teníamos un traje nuevo.

A veces teníamos pececillos de espuma entre los dedos;

Y a veces una ola bebé

nos dejaba un tirabuzón en la sonrisa.

Y el sol también jugaba...

¡Ay el sol!

riéndose doradamente

desde la arena ardiente

donde dejábamos caer nuestras fresca piel de albaricoques,

bellamente agotada.

 

Teníamos estrellas de espuma en los ojos

y no lo sabíamos;

luz chorreando en los dedos al tocarnos,

y no lo sabíamos.

 

Porque éramos el puro amor galopando libre...

sobre las blancas praderas de las olas.

 

*

Fotografía y poesía: Maite Sánchez Romero (Volarela)