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Este relato lo escribí hace tiempo, cuando aún no había leído ni sabía nada de "El vizconde demediado" de Italo Calvino. Se asemeja algo a su historia, para mi sorpresa. Por eso, y por la gran admiración que le tengo a este autor (y a esta novela en particular), lo publico. A ver qué os parece.
Imagen de Enrique Meseguer
HOMBRE SOBRE LA ARENA
Aquella noche solamente un gato fue testigo de la caída del hombre sobre la playa. También vio cómo sus ropas desaparecían hasta formar una bola de algodones flotando, muy cerca de sus ojos juguetones de felino.
El extraño desconocido quedó desnudo sobre la fría arena de enero, a merced del lamido caprichoso de las olas de la orilla.
Parecía dormido, quizá inconsciente. Nadie lo vio, y por supuesto, nadie lo asistió. El agua gélida de una noche rígida como un témpano escupía a intervalos sobre sus pies, insensibles como la misma arena.
El gato maulló e intentó seguir la inesperada pelota, la cual escapó airosa, hasta perderse en la negrura del mar.
La historia de este hombre llamado Chronos es tan curiosa o más que lo que contempló el felino.
Su alma, antes de caer en este mundo, por un error de la naturaleza, se duplicó. Y así fue que nació dos veces en dos cuerpos diferentes, desconociendo completamente cada uno de ellos que tenía un gemelo pululando en algún lugar del planeta.
En todo eran idénticos; pero uno tenía una personalidad pausada, diríamos de koala (excesivamente pausada según los cánones humanos) y el otro veloz, diríamos de rayo (excesivamente rápida según los mismos cánones).
El primero había hecho una costumbre de la tardanza, y hasta un arte, pues su lema era lograr la perfección frenando el tiempo todo lo posible. Caminar muy despacio, se decía a sí mismo muchas veces, para poder escuchar el murmullo juguetón de los átomos del aire sobre la piel.
Pero su vida era un desastre. No hacía mucho que recordaba haber guardado uno de los dientes de su pequeño, cuando de pronto se presentó con un diploma y una novia... ¿Qué podía decirle, salvo bendecirles con su tartamuda sonrisa? Su mujer le tildó de mal esposo, reprochándole que la había amado demasiado tarde. En su trabajó no le podían despedir porque nunca llegaba a la jubilación.
Él nos diría que viéramos por sus ojos, donde el mundo transcurre a cámara hiper lenta; de ese modo, se puede “leer lo que no está escrito”, según sus propias palabras.
Entre el hueco de los segundos él se colaba, logrando ser testigo de ese "no" que su amigo le iba a decir, pero quedó flotando en el aire, mudándose en "sí"; o ese microsegundo, entre el choque de cuernos de dos carneros, en que un temblor de tierra sube a destruir una ciudad tan sólo a tres kilómetros de allí; la gota de lluvia resistiéndose a caer por la teja hasta llegar al lagrimal de un gato, cuyo maullido se hace uno con el suspiro de una muchacha enamorada que ha pisado sin querer la lentilla de su abuelo...
Sin embargo, no era feliz, pues cuando él hablaba todos se habían marchado. Era un invisible, un torpe paralizado en cada acto, un inútil atemporal y sin remedio. Y estaba tremendamente solo bajo el aliento de la vida, recolectando el eco de su fragancia.
Su segunda vida paralela no resultaba mejor, pues era justo lo contrario. Se adelantaba demasiado. Se pisaba a sí mismo de tan deprisa que iba, tropezando con sus propias intenciones.
Le adelantaba su sombra al caminar, metiéndose insidiosa donde no debía. Cuando se casó, él ya se había divorciado. De su conversación sólo se entendían las últimas palabras; y el viento se montaba sobre él, tomándolo por un caballo humano. Se sentía muy solo, incomprendido, como un tren de alta velocidad en un planeta vacío, sin pasajeros ni conductor, por unos raíles infinitos que nunca se detienen. Iba tan veloz que no lograba ver el paisaje.
Sus compañeros de trabajo lo odiaban porque siempre llegaba el primero a todos los sitios, físicos o mentales. Su inteligencia era un rayo colosal. Escribía libros sin parar, que nadie conseguía comprender, ya que anticipaban conocimientos, e incluso hechos, de muchas generaciones posteriores, siendo tomado por un loco. Llegó a sentirse tan fuera de lugar, tan solo y abandonado, que en lo que dura el parpadeo de un águila, se odió, lloró, se despreció, corrió dos maratones y media y casi se suicida.
Como sabemos, al destino le gusta jugar de vez en cuando y es como esa bola de algodones que bromeaba con el gato de la playa. Así, los dos hombres, a sus 35 años, sin conocerse absolutamente de nada, fueron a parar a la misma ciudad, y a la misma playa, en la misma tarde. Casualmente, se cruzaron, cada uno absorto en sus macro e ultra pensamientos. La idea de los dos era la misma: acabar de una vez consigo mismo, con su absurda, infeliz existencia. Ambos vieron al otro a lo lejos, idéntico a sí mismos; y los dos, según avanzaban, uno lento, otro rápido, tenían la sensación de ir adentrándose en un espejo. Y así fue, literalmente. Al acercare aún más sus personas, con pasmosa incredulidad, sintieron la succión del otro hasta que cayeron al suelo como muertos, congelándose sus latidos en uno solo, y reajustándose después al compás del oleaje, ese que escupía la sabiduría oculta del mar. Durante toda la noche, estuvo lamiendo un único cuerpo y una única alma.
Un hombre desnudo, total y único, amaneció con los primeros bostezos del cielo. Sólo portaba un reloj en la muñeca, el cuál miraba como hipnotizado. La gente, escandalizada, lo contemplaba. Él les preguntó la hora: era exactamente la misma que marcaba su reloj. Con ímpetu y alegría de iluminado, comprendió que estaba ajustado, equilibrado en un precioso punto medio, al ritmo del reloj universal.
Echó a andar, pues tenía que empezar a vivirlo todo de nuevo…:
Sin prisa, pero sin pausa.

32 comentarios:
Vaaaaya! creo que por esta vez, voy a ser la prime en felicitarte mi querida VOLVORETA : ) y eso que yo soy una mezcla de tus dos personajes, sólo que no he conseguido reajustarme en el justo medio que finalmente ellos han conseguido, siempre ando a carrera tendida leyendo aquí, haciendo cosas fuera, aun así nunca me llega el tiempo y suelo ir tan encima de la hora siempre que peco más de impuntual que de otra cosa. Me ha gustado mucho el humor que has usado al dibujar el perfil de tus dos en uno, protagonistas. Una especie de ingenioso juego de palabras que trasladan perfectamente la idea de estas dos estupendas hipérboles de la lentitud y la rápida anticipación. Como no conozco al escritor en honor de quien se ha hecho esta convocatoria no puedo opinar sobre lo ajustado o no que sea le relato a él o su obra, pero que es una historia estupenda, no tengo ninguna duda, así que rauda y veloz con la parsimonia ensimismada del cariño con el que te lo lo digo… ¡¡Enhorabueeeeena!! Un placer volver a leerte y Un besazo Bolboreta!!!
Tú mira qué mal estoy... Ni Bolboreta, ni volvoreta... VOLARETA!!
Y .. encima se me escapa el comentario.. jajaja ¿ tienes embrujado el blog? jajaja sólo quería decirte solamente que tú ya sabes por qué se me ha montado el lío..en mi cabeza eres BOLBORETA.. lo de la b y la v... eso es uno de mis muchos desajustes cerebrales, no tiene remedio : )
Qué maravilla leerte..te manejas en poesía,en prosa, en cualquier estilo.
Es un enorme placer disfrutar de tus letras...sin duda.
Toda mi admiración!
BESAZO ENORME CARIÑO.
Muy interesante el texto, desde luego que como se suele decir la virtud está en la mitad del todo.
Me ha gustado mucho leerte, lo has expresado genial.
Un cuento o leyenda con una buena moraleja.
Un besazo, feliz semana.
No he leído el libro pero leerte a ti y tu portentosa imaginación me ha parecido estupendo, eres una creadora nata. Un abrazo
Un texto muy bien escrito, de esos dos Cronos, ninguno feliz. Tal vez correr no es bueno, se deja de valorar y disfrutar el instante, pero ir muy despacio es perderse también miles de instantes que no se recuperan.
Un fuerte abrazo
Me ha encantado tu relato Volarela! Y es que no sé cual de los dos personajes me gusta más!! Je, je! Cada uno tiene su encanto, pero ninguno es malo, eso seguro! Ahora, del todo bueno creo que tampoco! Je, je! Un abrazote!
Maite, tu relato nos muestra la rapidez y la lentitud frente a frente...Ninguno de los dos hombres estaba feliz, porque si buscaban la perfección, los griegos nos dijeron que el punto medio es lo más parecido al equilibrio y a la belleza...Has logrado una crítica original de ambos protagonistas, que terminan decepcionados, sin conectar con su mundo...Es importante vivir el presente, participar de la vida y ser conscientes de lo importante que es la convivencia y la dignidad humana con todos sus valores...No podemos aislarnos, somos sociables y nos perfeccionamos conectando con los demás, viviendo el mismo presente y el mismo tiempo.
Italo Calvino estaría muy orgulloso de tu admiración y de tu historia.
Mi felicitación por tu destreza, inspiración y originalidad, una preciosidad, Maite.
Mi abrazo manchego equilibrado y presente.
bienvenida de nuevo, maite! el encuentro de dos gemelos separados al nacer tiene que ser algo muy inquietante. al final se fusionaron en uno, y cabe esperar que tendría un ritmo medio en sus actos y pensamientos, ni demasiado lento ni demasiado rápido. el término medio suele ser lo mejor.
abrazos!!
Hola Maite/Volarela! bienvenida de vuelta!
que feliz estaria Italo Calvino si pudiera llegar a leerte ya que creo que él combinaba -como vos- un estilo poetico, una imaginacion desbordante y la habilidad para mezclar elementos de la fantasia; sin dudas estaria pleno.
Con tu prosa acostumbras sumergirme en mundos de reflexion y misterio, donde cada palabra es un destello de luz que nos invita a reflexionar sobre la existencia, la naturaleza del tiempo, el equilibrio y muchas cosas mas!
sos hipermegatalentosa, amiga! me alegro de que hayas regresado y te estoy enviando un gran abrazo.
Impresionante escrito, Volarela. Lo digo por varias razones. Porque tu forma de escribir es fluida, melodiosa, armonizando las palabras en una sinfonía atrayente como los cantos de las sirenas (pero con un final mucho más feliz que el deparado por estas). Las tribulaciones del dios del tiempo las describes con una frescura y originalidad de ideas que resultan impactantes. Y el final, donde el equilibrio queda de manifiesto para repetir todo un ciclo de vidas de nuevo, es magistral.
Te felicito y te invito a pasarte por marcosplanet.blog y comentar.
Muchas gracias de antemano.
En primer lugar celebro tu regreso. El mundo bloguero está quedando cada vez más reducido, somos un grupo más o menos limitado y no todos somos amigos de todos, es como una vez te dije, este mundo sin vos deja un gran vacío, no solo por tu grata presencia sino también por la calidad de tus textos.
Tremendo relato que sólo puede surgir de una imaginación fecunda y febril como la tuya, querida Volarela. Esa dualidad del ser humano está maravillosamente expuesta en tus letras, alcanzar el justo medio es el ideal con más sabiduría que pueda alcanzarse, pocos lo logran y, quienes lo alcanzan, se estrellan contra un muro pero salen ilesos, tal cual lo relataste, muro, pared, piso, playa, todo simbolismo sirve y vos encontraste el adecuado.
Mi admiración de siempre, da gusto leerte.
Un abrazo grande desde ultramar.
NN
¡ Apreciada V o l a r e l a ! : Tu fábula compartida es una presea literaria auténtica. Es filosofía tradicional humanista, con la extraordinaria singularidad de desvelarse escrita con un lenguaje poético inusual . Ambas "facies" forman parte de la locura de mundo que nos ha tocado padecer, y el justo balance de funambulista es el que al final logras en el argumento. ¡Precisamos tal haz y envés para poder afrontar el devenir de los detalles que conforman la existencia! Mi párrafo predilecto es el que empieza por ...."Entre el hueco de los segundos...." y acaba con "..la lentilla de su abuelo." ...en el citado párrafo, La Poesía Es Victoriosa con todos los ejemplos ofrendados tan límpidos y naturales. Es curiosa la línea natural descriptiva tan palpable que has esgrimido. Lo escribiste según cuentas sin pensar en la lid que nos ocupa, y sin embargo, le va como anillo al dedo. Y por supuesto, la presencia de un felino para mí, es perfecta: Sólo Ellos los gatos, son testigos ronroneantes de prodigios que nos resultan vetados para el común de los mortales.
Y que el marco físico panorámico sea...¡ ¡ ¡ L a M a r ! ! ! ....logra la excelencia en tu rico y nutricio aporte.
Me despido diciéndote qué pena que no lo presentes al hilo regular para el concurso, porque desde luego......yo ya estoy amartelado con tal texto.
💎
El placer de siempre de leerte, Volarela amiga, y el sempiterno pedido de disculpas por la demora en venir a hacerlo, aunque tus trabajos, ya prosa o poema, me los llevo en la memoria así aprendo...
No he leído "El vizconde demediado" de Calvino pero en horas prometo hacerlo. Será otro logro de este nuevo (aunque tenga su tiempo) depurado fantástico relato que sinceramente valoro y te agradezco.
Abrazo hasta vos.
jajaja tú sí que eres una Mari-hada, total! ya me encantaría a mi serlo, pero sí que soy adicta al cariño, me pego como una lapa donde lo siento y aquí, lo siento como en un hornillo al lado de tus palabras, así que gracias mi querido colibrí! otro besazo idem, aunque sea un oxímoron, pero tú me entiendes.. Muask! : )
¡¡Felicitaciones Maite, que buen cuento!!!
Me encanto, el relato me fue llevando hacía un final que no esperaba y fue lo justo para darle esa cuota de fantasia y final feliz necesario para dejar a tu humilde lectora con una sonrisa de felicidad.
Un abrazo.
Hola volarela, muchas gracias por tu cariñoso comentario en mí blog. Felicidades eres única escribiendo, siempre consigues atrapar al lector con tus textos.
Mi total reconocimiento!!!
Para poder apreciar los distintos matices de la vida es necesario. Perder el miedo a sentir las emociones menos agradables y empezar a verlas como lo que son: estados naturales, útiles y necesarios. Ahora mismo en los tiempos que estamos viviendo de grandes cambios, la convivencia entre las personas, me temo que cada vez van aser más difíciles. Y
conseguir ese equilibrio tan necesario, y sobre todo tener ese encuentro sagrado con nuestro otro Yo.
Un cálido abrazo de luz!
¡Hola, Maite! Impecable relato. Has sabido utilizar esa figura del Dopplehanger, o como se escriba, para recalcar, no el bien y el mal, sino una actitud frente a la vida. Tenemos el que la paladea hasta la desesperación y al que se la traga entera sin pasar casi por la boca. Y así, el cuento deviene en metáfora sobre la importancia del equilibrio, de dar a cada cosa el tiempo de cocción necesario, sin pasarse ni quedarse corto. En el punto medio esta la virtud que se decía.
Magnífico relato. Un abrazo!!
¡Qué bonito, Maite! Un relato en tono de leyenda, dulce y poético en la forma y muy reflexivo en cuanto al fondo, esa búsqueda de equilibrio que por momentos parece inalcanzable. Una historia preciosa, envolvente y muy metafórica. Me ha gustado muchísimo.
¡Hola, Maite! Precioso relato. Me encanta la forma que tienes de escribir, tan poética, siempre me transporta a lo que estoy leyendo. La descripción inicial de la playa, con bellas expresiones como el «lamido caprichoso de las olas de la orilla», me hace, ya no solo recordar, sino "ver" el vaivén de las olas. Así es "caprichoso", irregular, nunca hay dos movimientos iguales.
Por otra parte, he conectado mucho con el relato por la referencia a Chronos. He leído mucho sobre esta mitología por una historia que estoy escribiendo. Precisamente, las personas solemos encontrarnos viviendo en varias velocidades: una muy veloz en la que el tiempo nos va devorando (la que más suele enredarnos) y está la contrapartida de que debemos vivir más el momento presente. Ambas concepciones del tiempo están muy bien expuestas en tu relato, llevadas al extremo, pero al final encontramos una solución: la de vivir "sin prisa pero sin pausa".
Es decir, que el equilibro está en el centro de estos dos extremos.
Esta idea final es la que transmite la novela homenajeada este mes en el Tintero, esa búsqueda de equilibro en el punto medio que surge de la unión de dos partes muy diferentes, por lo tanto, tu relato encaja perfectamente como aportación para esta edición. ¡Muchas gracias por compartirlo!
Un abrazo!
Hola, Maite. En el equilibrio está la virtud y nuestro protagonista al fin la ha alcanzado después de una vida doblemente infeliz.
El relato te ha quedado de lujo, a la manera de una leyenda pero desde un punto de vista contemporáneo. Turbe imágenes realmente sugerentes que son historias conclusas por sí solas. Me ha gustado sobre todo ese pasaje que dice: "en lo que dura el parpadeo de un águila, se odió, lloró, se despreció, corrió dos maratones y media y casi se suicida"
Felicidades por tu tremendo trabajo.
Un abrazo enorme.
Me ha encantado, Maite
Es un relato original y sorprendente, salirse de los caminos trillados de la literatura es un plus no solo de imaginación, sino de creatividad. Y no solo es la idea, que es buena de narices, es como lo has contado, las frases tan acertadas, el juego de palabras palabras, las situaciones que se dan en uno o en otro sentido. El hacernos ver el inicio del relato a través de los ojos del único testigo, el gato, y con la voz omnisciente tan bien elegida.
Una genialidad de cuento, SEÑORA ES-CRI-TO-RA
Solo una pega… lo habría titulado Chronos
Hola Maite. Muy buen relato, escrito con la fluidez a la que nos tienes acostumbrados y esas frases que te sacas de la manga que tanto adornan tus textos. Podríamos decir que aplicado a la vida real, tu relato nos habla de quienes viven la vida sin sacarle todo el provecho, en el conformismo de la placidez que da no complicarse en nada; y por otro lado aquellos que viven tan deprisa que no disfrutan de las cosas, que se paran a saborear el éxito ni la exquisitez de las pequeñas cosas. Una vez ambos hombres se han fundido en uno, se alcanza el equilibrio y se está más cerca de la felicidad. Muy buen relato. Un abrazo.
Hola Volarela un relato muy sincronizado. :). Me ha gustado mucho. Un abrazo.
Genial, Volarela! Sin prisa y sin pausa, aspi Chronos nos va llevando. Un relato de alto nivel poético. Un abrazo grande
Tu me parece que te pareces más al segundo; al rápido, porque cuando convocaron los dos últimos retos, tu ya los habías escrito😜
El lector se identifica porque cuando describes al lento se lee despacio y cuando describes al rápido se suele rápido la lectura ( incluso me esfa pasando con el comentario). Luego cuando llegas al encuentro te tienes que frenar leyendo.
El encuentro debió ser apoteosico me imaginé al lento acelerandose por ls curiosidad y al rápido frenandose de temor.
No pensaba leer este libro y menos después de acabar el reto, pero como has comentado varias veces cuanto te gusta, lo voy a leer.
He visto en un comentario tuyo lo de metaforela; me encanta y te pega mucho.
Ah , y me encantó lo de la muchacha enamorada ¡ qué despistadas son, siempre mirando para arriba!
Besosss
Querida amiga: debido a comentarios desagradables que vengo recibiendo desde hace bastante tiempo me veo en la necesidad de activar la opción de moderar comentarios. Cuando se me notifique que me has dejado uno lo liberaré con mucho gusto.
Un abrazo desde el sur del mundo.
NN
Hola, Maite. Me encanta! El doppelganger pero como uno solo, desdoblado y como dos mitades de un mismo ser, que es en sí el mismo tiempo. La vida, que hasta que no es completa no se reanuda, y en ese momento hay que vivir, pero disfrutando. Destaco la figura del gato, observador que capta al narrador para dar algo de coherencia a esta surreal historia, como si fuera ese ser que está entre dos mundo y media como mero observador. Pero está también el ritmo, llevado con maestría, so es que me ha encantado. Muchas felicidades y un fuerte abrazo!
Interesante descripción de las personalidades contrapuestas. No leí esa obra de Calvino, solo leí "Las ciudades invisibles" y me aburrí un poco (mucho), ta vez no haya sido la mejor de sus obras para empezar a leerlo.
Saludos,
J.
Dale una segunda oportunidad. No te arrepentirás.
Un saludo (Volarela)
¡¡Fabuloso relato!! Me encanta, me hace reflexionar sobre nuestro propio ajuste o afinamiento... que no siempre estamos a punto... como los relojes, hemos de revisarnos y ajustarnos... a cada poco... unos más, otros menos...
Un gusto leerte, Volarela, siempre disfruto y siempre aprendo.
Leí, años ha, el barón rampante, y me encantó, pero gracias a ti, he de buscarlo y releerlo porque me pareció fantástico!
Y genial colofón: a vivir 'sin prisa pero sin pausa' ;))
Besos mil
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Gracias por leer, escuchar y comentar