10/6/12

Partiré










Gaviota reidora Larus ridibundus. 



Una fresca y húmeda mañana de invierno, mientras paseaba por la playa, contemplé este grupo de gaviotas reidoras. La luz contorneaba de tal manera sus aéreos cuerpos que no pude resistirme a fotografiarlas. Mientras lo hacía, sus alegres graznidos resonaban por encima del rumor marino, como si quisieran invitarme a su juego. El mar salvaje, la luz difuminada, y ellas, alocadas y rientes, formaban un cuadro hermoso y único.
La rutina, el asfalto, las minucias humanas quedaban muy lejos, totalmente cubiertos por aquellos graznidos de libertad.
Aquel cuadro, diseñado en ese instante para mí, me pedía que entrase en él. Que entrara y lo dejara todo. Yo sabía que si entraba no volvería a salir. No se puede salir de la libertad. Al menos, no del mismo modo. Todo se rompe y todo se cambia. No era el momento todavía. Estas fotos me recuerdan que cuando llegue ese día partiré, y reiré, sin mirar atrás, y reiré, como las gaviotas.


3 comentarios:

Adriana Alba dijo...

Es cierto éstas bellas imágenes inspiran libertad, las aves siempre nos dan señales, creo que forman parte de algún reino angélico (idea mia).

Bellísimo amiga Volareda.
Un abrazo grande.

Volarela dijo...

Adriana: Quién sabe, son los seres que más pensamientos espirituales nos inspiran; su vuelo, su canto...
Me gusta mucho lo que dices sobre las señales.
Un abrazo muy grande para ti.

Taty Cascada dijo...

Hola Maite:
Vivo en la ciudad, mezclada con el asfalto y con los sonidos propios de la urbe; pero amo el mar, y cuando puedo escaparme a la costa, mi alma renace y se confunde con la arena y las rocas. Siempre observo a las gaviotas, admiro su libertad, su desenfado con las olas. A veces pienso, que cada ave contiene almas reencarnadas que necesitan aprender, que el espíritu es libre, y que nada puede evitar que el pensamiento vuele alto.
Un beso, agradecida de tu paso por mi casita.

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