09/11/09





TE MECES

Tulipán, te meces con la brisa; 
eres la misma brisa
agradecida en un terso beso
de pétalos.


Silba tu tallo un alba grácil
y borbotea tu savia en espirales. 


Eres música derramándose en la hierba,
aroma de clarines elevándose.
Tulipán, te meces,
te curvas ante al cielo
como arco iris salpicado de delfines.


Cambiarán las voces, los inviernos, los humos,
las hojas marchitas y los vientos,
pero nada en este mundo detendrá
tu movimiento.





05/11/09








Alba de gargantas silvestres.
Asomaron al rocío tembloroso
y lanzaron su blando corazón en un canto
de inocencia culminado.





02/11/09




Música de flauta en la noche.

Tu silencio








Tu silencio hoy es retenido por las manos del alba,
y los pájaros lo han tomado en sus picos y han callado.

Como albatro sin descanso no puedo posarme hoy,
tu silencio me retiene en el aire.

Tu silencio llena el hueco de la noche
como un reguero de dunas blancas.
Voy a dormir hoy con tu silencio
y abrirme mañana sudorosa de lágrimas.

18/10/09

Las abejas sencillamente son

Las abejas liban. Las abejas van y vienen con su comida entre las patas y las alas. Las abejas acunan el universo de sus celdas con sus zumbidos eternos.
Nada les rebela. Nada atormenta ni agita sus íntimos pensamientos. La calma duerme en sus antenas. El tiempo charla con ellas de cosechas y deberes, de relojes que no paran, pero que saben a miel de sosegados soles; y ellas lo aceptan todo limpiándole con brío las alas al dios de las flores.


Quién ha dicho que no piensan, que tan solo existen unas rayas que zumban entre los pétalos, inconscientes de las manos del mundo. Quién dijo alguna vez que esas máquinas carecen de alma, cuando hasta el viento evita la picadura de sus voluntades. Sus cuerpos forman entre todos un oscuro santuario, perfecto y cálido, trenzado por irrompibles engranajes de cera. El ídolo que adoran se llama "Armonía". Ellas -piensa el monte ondulado que las ve volar- cumplen día tras día su misión con la fidelidad de los astros, hasta dejar caer sus vidas silenciosamente sobre mis pies, como una caricia dorada entre mis dedos. Luego, alguien las toma de las alas y las trasporta blandamente. ¿Adónde irán?

Las abejas no preguntan al río porqué hoy viene seco; guardan el miedo a la muerte entre las flores y ya no lo vuelven a encontrar; su religión se llama actuar; ignoran que han hallado la clave de la felicidad, porque son, sencillamente son aquello para lo que han nacido. Nadie es más fiel a sí mismo que ellas. Pura y simple felicidad sin labios que sonrían.

10/10/09

Contigo

09/10/09

Sueño mío




Correré tras de ti,
aunque un huracán de hojas secas me frene;
aunque el invierno cierre mi boca
a ráfagas de muerte;
aunque la soledad del bosque dormido
ate mi pies a sus raíces.

Correré, sueño mío,
en un vuelo salvaje de torcaz
tras el blanco latido de tus pasos de nieve.
No te alejes por ese tu cielo sin marco ni púas,
¿no ves que has partido este crisol de simientes que es mi mente,
que es mi cuerpo todo,
que es mi alma acribillada de delfines que ahora sangran?

Correré y seré ala de olas cuando te alcance
y de mi pecho caerán espinas,
y de mi pecho brotarán cascadas
de nubes encerradas.

04/10/09

El misterio nos penetra


El misterio nos rodea, penetra con avidez por todas las ventanas, por todos los oídos, por todas las manos que acarician. El misterio rodea tu cintura y le da alas a tus pies; el misterio te hace probar la sal de la tempestad, te sopla palabras de armonía desde los rayos que rompen en la noche, te hace bailar en un prado de infinitas amapolas. El misterio llega, te toca y se va, dejándote un perfume, una sombra, un beso, una duda, una lágrima, una ráfaga, un paso de desafío. Te ha tocado y ha volado a cantar amaneceres en otra galaxia; te ha mirado a los ojos, te ha cegado de belleza, te ha despertado con un trote de caballos. Sígueme, dice. Y tú buscas esa estela de caracol dorado, perdiéndote por las selvas de tu razón. Busca, busca el conejo blanco que abre inmensidades como túneles de sabiduría; busca en tu ombligo el nacimiento de un río eterno; ahora, ya, sígueme. Y tú indagarás tras las huellas que dejó la lluvia, tras los arco iris enredados en las palmeras, tras el follaje atravesado de sol, en un nido de cigüeñas; tras las miradas de los hombres, tras la carrera del gamo, bajo el pantano, sobre el aro de Saturno, entre las Pléyades, en tu corazón. Cuando creas que lo has encontrado, te reirás, vestido de belleza, y caerás de felicidad sobre el verde suelo de la vida; entonces descubrirás que nuevas huellas de misterio brillante van naciendo sobre el lago de tu alegría, y van perdiéndose hacia un horizonte nuevo que no acaba; y te reirás todavía más.

27/09/09

Catedral gótica

GÓTICO


Contra el azul eléctrico de los siglos
despuntan líneas sin marco,
lanzas, picos, silbidos, trompetas,
estallando en los ángulos
de la piedra.
Y clamando glorias quedan las estatuas
entre el devenir,
cantando odas de llama
las eternas bocas ojivales.


Gótico, cascada invertida,
color traspasado de nube,
trino místico, nervio de ángel,
triunfal
oración.



19/09/09

Parálisis




He visto un corazón durmiente tras aquella ventana,
mira por los cristales con su latido casi detenido
mira con las manos atadas, los pies atados:
contempla un largo cielo que se escapa.

Cuándo acabará su pesadilla; las paredes no saben la respuesta;
cuándo llegará el instante de su resurrección soñada,
cubierta de caricias,
ansiosas, latentes, anhelantes, casi vivas.
Para cuándo resurgir como un acorde
de catedral recién amanecida.

Allí está, tras aquella ventana,
golpea los cristales con su puños de sueño, grita truenos que rebotan sordamente por el techo,
da vueltas y vueltas con su mente por el solitario páramo de su encierro.

Pero tiene que acabar, finalmente el tiempo llega
a descoser la ilusión, la voluntad, el alma.
Tiene que llegar
y rasgar sonoramente el telón de capullos de seda.
Y entonces estallará una ventana por cada día de su vida,
sus ojos del color de Júpiter, triunfantes verán
salir un reguero de hormigas lloradas por los cristales rotos,
y un millar de estorninos bailando en la ola de la dicha.