7/1/17

El sol muere amando






A veces creo que mi alma se ha tallado a fuerza de colores, de momentos, de risas a tu lado. Cuántas tardes compartidas, de suaves tonos en el cielo; los mismos que caían mansamente sobre la sierra de brezos, adormecida como una gata, a nuestra espalda.

El sol moría amando. Lo vimos en el trino del petirrojo y en las rosas heridas de luz. Muere amando... Así lo deletrea dulcemente mi lengua bronceada cuando te miro.

Fueron, son... tardes contigo, dejando escapar palabras como colibríes sedientos.


Tardes de seda naranja donde el sol muere extasiado en cada roca, en cada pluma, en cada tallo; en nuestras manos.