1/4/13

x Mediterráneo





"En mi ciudad, desde que nacemos, se nos llenan los ojos del azul de las aguas."
Gabriel Miró




NOSTALGIA DE TI, TIERRA MEDITERRÁNEA


Descorriendo la niebla que me nubla la mañana, te he visto, amada tierra. Seguías recogiendo hilos de sol para tus trenzas verdes, y un pájaro parecía decirme:
Estas aquí todavía. Era tan clara su voz como un pétalo de almendro.

Y el aire tuyo, de llama blanca, venía e irradiaba sobre mis lágrimas hambrientas de luz. Yo ¡estaba tocando tus amarillas flores con toda mi piel! No sé de dónde, ni cómo llegabas, atravesando el asfalto, las gasas del tiempo y la tristeza. Pero era así. Toda tu luz inundaba mi estancia con trinos de tibieza.
Aquí el romero, aquí el vencejo, y aquí la sierra austera, espinosa pero alegre, ruidosa, chicharrera y cordial. Y allá, perenne, el mar. Tu gigante de los ojos de calma.

Tierra, todo tu vientre, casi seco, humilde y suave como el de una perra que alimenta a sus cachorros con todo lo que tiene, hoy está aquí, amamantando mis sueños.
En esos sueños reposo, bajo un algarrobo. Y el paisaje abierto y puro canturrea a mi lado una antigua melodía de olas, lenta, rumorosa... Y mi sangre, al reconocerla, alcanza un tinte verde-limón que me estremece. Luego, mi sedienta alma de aliaga* se desliza por el aire, cantando, como una alondra en la ondulada libertad de los campos. ¡Cómo has grabado en mí tus tibias sonoridades, tu esparcido sol, la melancolía ocre de tus piedras, tu sonrisa tímida de tomillos! Es tan fácil para ti devolverme la calma con tan sólo un graznido de gaviota rebotando en la quietud de tu mar...

Descorriendo cortinas de océanos y nubes, tierra querida, estás ahí, con toda la piel mía que fue cayendo sobre tus huesos.
Cuídala hasta que vuelva, porque es todo lo que soy.






Acantilados de Sierra Helada (Benidorm - Alicante) 








*Aliaga o Aulaga: Arbusto espinoso de vivas flores amarillas. Muy común en el Mediterráneo y adaptada a suelos pobres y secos.


Fotografía perteneciente a Luis G. y tomada de su blog: 
http://senderismogispert.blogspot.com.es/2010/04/el-romero-y-la-aliaga.html

Aliaga. Calicotome spinosa


Amplifico y enriquezco mi entrada con el magnífico poema de Antonio Porpetta:


NIÑOS SIN AZUL


Yo guardo en la memoria,
marcada por un hierro tenaz y dolorido,
mi infancia alicantina y su paisaje
abrasado de sol:
resecos pedregales, polvorientos olivos,
algún mínimo huerto
dormitando a la sombra de una higuera,
la desolada nota del cactus agresivo
y una sed irredenta en la mirada
que acartonaba el alma y hería el corazón.
Más allá de los montes,
a la distancia justa del grito y de la lágrima,
se averiguaba un mundo
de brumas y gaviotas, de redes y veleros,
de cálidas arenas empapadas de sal.
Unos pocos kilómetros bastaban
para herirnos la frente con la ausencia
del mar, de aquel inaccesible mar
tan nuestro y tan ajeno.
Unos pocos kilómetros, muy pocos,
cegaban horizontes, amordazaban brisas,
arrebataban olas
negándonos el gozo de su abrazo,
su paternal y mítica caricia.
Nosotros, los oscuros,
los indefensos niños de secano,
apátridas de azul, mediterráneos
del árido barbecho y de la estepa,
nacíamos ungidos por el cruel designio
de sólo navegar melancolías.
Aún late en mis oídos el recuerdo
de aquellas luminosas caracolas
que encerraban el mar en sus entrañas.
¡Con qué avidez de espumas escuchábamos
su profundo rumor, tan presentido!
En los charcos, los barcos de papel
-fragatas, carabelas, bergantines-
¡qué heroicas fantasías dibujaban!
Y en las terribles noches,
juntó al canto del grillo y su cansera
¡qué sueños de corales y de algas!
Pescadores de almendras, marineros sin mar,
argonautas del cieno...
Unos pocos kilómetros,
y hubiera sido nuestro el universo.

Ahora, desde lejos,
a pesar de los cierzos transcurridos,
todavía me vibra la nostalgia
de haber tenido el mar
tan cercano, tan mío,
         y no haberlo nacido.

Antonio Porpetta. 
De su libro "De la memoria azul"
http://www.porpettablog.com/