10/6/12

Partiré










Gaviota reidora Larus ridibundus. 



Una fresca y húmeda mañana de invierno, mientras paseaba por la playa, contemplé este grupo de gaviotas reidoras. La luz contorneaba de tal manera sus aéreos cuerpos que no pude resistirme a fotografiarlas. Mientras lo hacía, sus alegres graznidos resonaban por encima del rumor marino, como si quisieran invitarme a su juego. El mar salvaje, la luz difuminada, y ellas, alocadas y rientes, formaban un cuadro hermoso y único.
La rutina, el asfalto, las minucias humanas quedaban muy lejos, totalmente cubiertos por aquellos graznidos de libertad.
Aquel cuadro, diseñado en ese instante para mí, me pedía que entrase en él. Que entrara y lo dejara todo. Yo sabía que si entraba no volvería a salir. No se puede salir de la libertad. Al menos, no del mismo modo. Todo se rompe y todo se cambia. No era el momento todavía. Estas fotos me recuerdan que cuando llegue ese día partiré, y reiré, sin mirar atrás, y reiré, como las gaviotas.