21/06/09

LA VOZ DEL RUISEÑOR



En esta tarde pletórica de soles naranjas
nos cae una aurora boreal sobre los hombros;
acaba de tocarnos,
por eso vienen olas y más olas de luz perfumada
complaciéndose en resbalar
por nuestras mejillas.


Reverdecemos como hojas nuevas al beber en ese trino… Pero escucha, otra vez,
esa daga de diamantes que va sembrando perlas en los oídos de la tierra,
esa melodía que rompe en claridades sobre nuestros ojos,
¿es tan solo un ave?
Entonces su pecho no tiene plumas sino ondas de un río inacabable,
entonces su pico es una nube violeta que corre y corre
enamorada de todos los cielos.