
Aquel día vi nevar.
Nunca lo había visto antes. Sí, en las películas: esa nieve falsa espolvoreada bajo los focos.
Lo único que conocía era la nieve ya posada. Levantarse y verla allá lejos sobre las montañas; y además, no todos los años, y sólo unos pocos días, pues el Mediterráneo azul y seco, es bastante reacio a estas bellezas.
Viajando, lejos, hacia el norte, un poco deprimida y adormilada por la monótona carretera, de pronto, vi nevar. Paramos el coche. Salimos, miramos hacia arriba…. Fascinante. Era inimaginable para mí: cómo sospechar que la nieve fuera así: miles de puntitos exquisitos y sin peso, ¡flotando!, como si no fueran a caer nunca. Y el silencio, se volvía más silencioso aún, calladito ante estos divinos y lentos y minúsculos paracaidistas.
Fue algo tan bello… tan hermosamente efímero, que me dieron ganas... ¡de saltar!
Todos los árboles recibían la nieve sobre sus ramas con un pequeño suspirillo frío de fieles enamorados. Ligera y tierna mano se posaba en sus hombros; bandadas de pájaros luminosos, que habían llegado, quién sabe de qué estrella soberana, destellaban ahora en sus ramas para dormir un sueño largo de promesas.
En realidad, la poesía se me atasca; no encuentro imágenes adecuadas para describirlo; las palabras son tan torpes ante esta música celeste, que mejor las silencio con otra nevada.
Blanco y blancura, yo también me camuflo en los ecos de la nada.
Y sonríen blancamente mis pestañas.
Blogalaxia Tags: prosa poética, impresión, nieve, nevar, ver nevar, primera vez, nieva, naturaleza, paisaje nevado,
20/04/09
Vi nevar
Etiquetas: Naturaleza poética
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)







0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada